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Mediciones de capacidad de respuesta y monitoreo de rendimiento, ¿cuál es la que mi aplicación necesita?

Cuando tienes un negocio en línea quieres tener todos los flancos cubiertos. En ese sentido no podemos negar la importancia de la experiencia de usuario. Por tal razón, es importante conocer las nuevas herramientas que puedan ayudar en ese proceso. De ahí que resulte importante hablar de mediciones de capacidad de respuesta; saber qué son y para qué sirven.

Las mediciones de capacidad de respuesta te permiten conocer cuál es la cantidad de visitantes concurrentes que tu aplicación web puede atender en determinado momento, por ejemplo, comprando o navegando un catálogo. 

Cómo funcionan las mediciones de capacidad de respuesta

Para correr una medición de capacidad de respuesta hace falta emular una carga específica de visitantes concurrentes que ejecuten un proceso específico en la aplicación, como comprar un producto, usar el buscador o realizar solicitudes a la página. Las pruebas se llevan a cabo desde distintos puntos geográficos, simulando navegadores comerciales comunes. En todos los casos, siguiendo una misma ruta de navegación en un único evento. Esta prueba se realiza en un periodo corto de manera controlada en segmentos de tráfico programados. La finalidad es medir los tiempos de respuesta mientras va en aumento la cantidad de usuarios, descubrir hasta cuántos soporta y su impacto de degradación.
 

Qué caracteriza a la medición

Esta medición te dará dos datos importantes: punto de degradación y punto de quiebre. ¿Qué nos dicen estas cifras? La primera señala el número de usuarios que estaban en el sitio cuando el tiempo de respuesta comenzó a degradarse; el punto de quiebre se refiere a la cantidad de usuarios que había cuando el sitio colapsó.

¿Por qué son importantes estas métricas? Es la manera más acertada de conocer con certeza la capacidad real de tu aplicación web, lo cual es muy valioso para cualquier comercio electrónico, por ejemplo, en eventos especiales como el Hot Sale o Buen fin.

¿Cómo se complementa el desempeño y el monitoreo de rendimiento?

Si tu negocio en línea está cerca de tener un evento en el que espera un número mayor de usuarios al usual ¿No te gustaría saber si podrá soportar el flujo de tráfico y descubrir las posibles causas de fallas?

Sabemos que monitoreo de rendimiento APM (Application Performance Monitoring, por sus siglas en inglés) es una herramienta para monitorear el desempeño y asegurar la escalabilidad de la aplicación e identificar qué entorpece el rendimiento de un proceso, es decir, los cuellos de botella.

Sin embargo, los problemas de desempeño en una aplicación no se presentan a simple vista, ni siquiera llevando a cabo pruebas de funcionalidad de código, sino hasta que la aplicación recibe alta demanda y uso real de parte de los visitantes. Estas acciones suceden en el ambiente de producción, lo que podría ocasionar daños en la imagen de la marca e, incluso, pérdida de usuarios y económicas.

Aquí es cuando el monitoreo de rendimiento o APM y el de desempeño se complementan. Con el primero generamos la demanda de visitantes necesaria, emulando casos de uso reales en un ambiente de pruebas controlado. Mientras, con el segundo medimos cómo afecta dicha demanda a la aplicación, la infraestructura y sus componentes intermedios. Al hacer esto, nos anticipamos a descubrir problemas y sus soluciones.

 

¿Cómo sé si tu negocio requiere APM o medición de capacidad de respuesta?

Los equipos de Tecnología deben conocer lo más posible el funcionamiento de sus aplicaciones web ante momentos críticos de demanda, como picos de tráfico. Para esto, la medición de capacidad de respuesta sería el proceso más útil y apropiado. Por otra parte, si quisiéramos verificar el desempeño o descubrir la causa de una súbita lentitud de nuestra aplicación, entonces tendríamos que recurrir a una APM.

Cuellos de botella

Identificar el momento en el que el rendimiento se entorpece a causa de un elemento físico o lógico, mejor conocido como cuellos de botella, nos brinda algunas ventajas. Por un lado, pueden existir varios cuellos de botella en una misma aplicación, debido a que los tiempos de respuesta cambian; lo que nos da claridad de dónde se necesita mayor atención. Por otra parte, relacionar los cuellos de botella con los puntos de degradación y quiebre traerá una mayor precisión y sentido al proceso completo. En el caso de las APM, contamos con una visión completa e histórica del desempeño de los diferentes componentes de nuestras aplicaciones.

Además de lo anterior, tiene también un sistema de alerta que nos notifica si estamos fuera del tiempo óptimo de respuesta, ya sea en carga o en volumen de transacción de datos. Mediante el proceso anterior podemos aislar fácilmente el problema y podemos determinar cómo fue la afectación en el flujo de procesos.

Punto de degradación y punto de quiebre

Tanto el punto de degradación, como el de quiebre, son las métricas críticas que nos arrojan las mediciones de carga. Esta medición tiene por objeto determinar si nuestra aplicación está lista para recibir un aumento significativo de tráfico. Desde esta perspectiva, nuestros indicadores son:

Con cuántos usuarios comenzamos a encontrar fallas (sitio más lento, sin respuesta en una o varias secciones, sin posibilidad de finalizar una petición) y, finalmente, el número de usuarios con el que la aplicación colapsa.

Por su parte, en APM recibimos alertas cuando ocurre un problema. Esto permite eliminar el ruido del proceso de monitoreo y enfocarnos rápidamente en reportes accionables

Áreas de oportunidad

Aunado a la información que obtuvimos con las métricas de punto de degradación y quiebre, así como con los cuellos de botella, las mediciones también nos permiten conocer otros datos importantes, aunque quizá no urgentes, si de interés. Sin embargo, tomar medidas y aplicar  esas mejoras es de gran ayuda. Por su parte, el software de APM rastrea y registra de forma detallada la información sobre el rendimiento de una aplicación en cualquier nivel.

Hallazgos

Con base en los datos recabados de los puntos de degradación y de quiebre, cuellos de botella y áreas de oportunidad, se realiza un informe detallado de cuánta carga soporta una aplicación.

Lo ideal es que esta medición no sea un evento aislado, sino que sea una labor periódica, de esta forma, se podrá entender cómo impacta el tráfico en una plataforma y llevar a cabo las acciones necesarias para asegurar la calidad de las aplicaciones y los resultados del negocio.

En resumen, las mediciones de capacidad de respuesta, como APM, se complementan muy bien, ya que, mientras APM brinda una perspectiva interna de lo que sucede al interior de la aplicación, tenemos su contraparte vista desde afuera. Con esto podemos emprender acciones en ambos sentidos y garantizar que la experiencia de usuario sea óptima.

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